Portales de clientes, dashboards, integraciones y productos SaaS, construidos en torno a tus procesos para que tu equipo pueda centrarse en crecer en lugar de en el trabajo manual.
Mapeamos tu proceso y sus cuellos de botella.
Wireframes y arquitectura antes de escribir código.
Sprints ágiles con una demo cada dos semanas.
Hosting, monitorización y desarrollo continuo.
Casi toda empresa en crecimiento tiene una: una hoja de cálculo, o una cadena de ellas, que sin que nadie lo decidiera se convirtió en infraestructura crítica. Funciona, más o menos, y se sostiene gracias a dos personas que saben dónde están las piezas frágiles. Su coste no aparece en ninguna factura, y precisamente por eso sobrevive tanto tiempo.
Pero el coste es real. Horas copiando datos entre sistemas que no se hablan. Decisiones tomadas con cifras que eran correctas el martes pasado. Errores que nadie detecta hasta que lo hace un cliente. Y un techo de crecimiento, porque el proceso solo escala añadiendo personas que hagan el mismo trabajo manual.
El software a medida se paga solo cuando quita ese techo. No sustituyéndolo todo de golpe, sino cogiendo los dos o tres procesos que más tiempo consumen y convirtiéndolos en algo que funciona por sí mismo.
La fama que tiene el desarrollo a medida de irse de plazo y de presupuesto está bastante merecida, y casi siempre nace de lo mismo: construir demasiado antes de que nadie haya usado nada.
Por eso lo planteamos al revés. Mapeamos el proceso tal y como ocurre hoy, incluidos los apaños que la gente se ha ido inventando, y localizamos dónde se acumulan de verdad el tiempo y los errores. Definimos la versión mínima que resuelve ese problema concreto de principio a fin y acordamos qué tiene que hacer antes de escribir una línea de código: primero wireframes y arquitectura, para que los desacuerdos ocurran sobre el papel y no en una revisión de sprint.
A partir de ahí, el desarrollo avanza en ciclos cortos con una demo funcionando cada dos semanas aproximadamente. Tú la usas, nos dices qué falla y ajustamos mientras ajustar todavía sale barato. Los requisitos cambiarán durante el proyecto; siempre lo hacen. La gracia de esta estructura es que cambiar de idea en la semana seis te cueste una conversación y no una renegociación.
El software no es una entrega, es una relación con algo que sigue funcionando. Los navegadores se actualizan, las dependencias reciben parches de seguridad, tu negocio cambia lo que necesita. Un sistema que nadie mantiene se convierte en un lastre en un par de años.
Por eso somos explícitos con lo que viene después. El código y el repositorio son tuyos, íntegramente y sin condiciones. Documentamos cómo está construido y cómo se despliega, para que otro desarrollador pueda retomarlo sin hacer arqueología. Y ofrecemos hosting, monitorización y desarrollo continuos para el caso mucho más habitual: que prefieras que sigamos manteniéndolo nosotros.
También construimos dando por hecho que en algún momento habrá que conectarlo con otra cosa. APIs limpias, estructuras de datos sensatas y ningún atajo ingenioso que solo entienda quien lo escribió. La integración en la que aún no has pensado es la que importará dentro de dos años.
El rango es demasiado amplio para dar una cifra útil de entrada: una herramienta interna acotada está a un orden de magnitud de una plataforma SaaS multicliente. Lo que sí podemos hacer rápido es estimar. Después de una sesión mapeando el proceso solemos poder darte una horquilla realista y, más útil todavía, decirte si un producto ya existente lo resolvería más barato. A veces la respuesta honesta es que no necesitas software a medida.
La primera versión funcional de una herramienta bien acotada suele llegar entre las seis y las doce semanas. Verás demos mucho antes, cada dos semanas aproximadamente desde que arranca el desarrollo, porque el feedback sobre algo real vale mucho más que el feedback sobre una especificación.
Sí, por completo. El repositorio es tuyo, la propiedad intelectual es tuya y no nos pagas ninguna licencia por usar lo que hemos construido para ti. Si más adelante quieres llevártelo a tu equipo interno o a otro desarrollador, puedes hacerlo, y te ayudaremos con el traspaso en lugar de ponerte trabas.
Van a cambiar, y el proceso está pensado para eso. Trabajar en ciclos de dos semanas hace que un cambio de rumbo cueste un ciclo y no el proyecto entero. Los cambios grandes de alcance afectan al plazo y al presupuesto, evidentemente, y te diremos cuál es el impacto antes de empezar, no al final.
Normalmente sí. Los CRM, los programas de contabilidad y facturación, las plataformas de email, las herramientas de planificación y los sistemas de almacén suelen ofrecer una API, y conectarlos es una de las cosas que más nos piden. Cuando un sistema no tiene API, muchas veces podemos trabajar igualmente con importaciones y exportaciones programadas. Comprobamos las opciones de integración antes de definir el alcance, porque ese es justo el tipo de sorpresa que descarrila un proyecto más adelante.
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