Nuestro agente de IA responde al instante a cada email entrante, hace el seguimiento automáticamente y guía a los leads hasta una cita agendada, entrenado con tu negocio y tu proceso de ventas.
Identificamos dónde la IA ahorra más tiempo y gana más negocio.
El agente aprende tu negocio, tu oferta y tu tono de voz.
Conectado a tu email, tu CRM y tu calendario.
Supervisamos las conversaciones y afinamos el agente continuamente.
Hay muchísimo ruido alrededor de la IA y muy poca claridad sobre dónde resulta rentable. Nuestra experiencia en decenas de implantaciones es constante: el retorno está en el trabajo poco lucido. Las tareas repetitivas, con reglas claras y mucho volumen, que se comen sin hacer ruido horas de la semana de tu equipo.
Piensa en cualificar y enriquecer los leads entrantes antes de que lleguen a un comercial. En redactar los correos de primera respuesta para que después los apruebe una persona. En extraer datos de facturas, presupuestos y formularios y dejarlos en el sitio correcto. En mantener el CRM al día sin que nadie lo teclee. En responder las mismas veinte preguntas de clientes a las dos de la madrugada.
Todas tienen algo en común: son valiosas, necesarias y profundamente aburridas. Automatizarlas no reduce tu equipo; le devuelve la semana para el trabajo que sí necesita a una persona: las conversaciones, los criterios, las relaciones.
Nunca empezamos con un gran plan. Empezamos mirando dónde desaparece el tiempo de verdad.
El primer paso es una auditoría de procesos: mapeamos tus flujos de trabajo, medimos cuánto tiempo cuesta cada paso y calculamos cuánto valdría automatizarlo. Recibes una lista corta ordenada por retorno y decides qué construimos primero.
Después construimos una automatización y la ponemos a funcionar en paralelo a tu proceso actual. La ves trabajar con tus datos y con tu equipo antes de cambiar nada. Si no da resultado, la ajustamos o la descartamos: sin coste hundido y sin proyectos a medias metidos en un cajón.
Solo cuando algo demuestra que funciona lo escalamos y lo conectamos con el resto de tu stack. Por eso nuestras implantaciones aguantan: cada paso se ganó su sitio antes de empezar el siguiente.
Las dos preguntas que hace toda empresa seria son qué pasa con nuestros datos y qué pasa cuando la IA se equivoca. Las dos merecen una respuesta directa.
Sobre los datos: trabajamos dentro de la normativa europea de privacidad, decimos con claridad qué modelo procesa qué y, cuando el caso lo exige, mantenemos los datos sensibles dentro de tu propio entorno. Siempre sabes qué sale de tu casa y qué no.
Sobre los errores: diseñamos con supervisión humana allí donde lo que está en juego lo justifica. Una IA que redacta un presupuesto no lo envía: lo aprueba una persona. Una IA que cualifica un lead señala su incertidumbre en lugar de adivinar. Cada automatización registra lo que ha hecho, así que cuando algo no cuadra puedes rastrearlo en lugar de encogerte de hombros ante una caja negra.
La automatización debe reducir tu carga de trabajo, no tu control. Bien construida, esas dos cosas no están reñidas.
No. Nosotros construimos, alojamos y mantenemos las automatizaciones, y tu equipo trabaja con una interfaz sencilla, normalmente dentro de las herramientas que ya usa. Si tienes equipo técnico, encantados de entregar documentación y trabajar con ellos, pero nada depende de eso.
Presupuestamos por automatización, en función del tiempo que ahorra. Antes de que te comprometas te enseñamos el cálculo: horas ahorradas por semana, cuánto te cuestan esas horas y cuánto tarda el desarrollo en pagarse solo. La mayoría de las automatizaciones que entregamos llegan al punto de equilibrio entre los tres y los seis meses. Si los números no salen, te lo diremos.
Sí. Trabajamos dentro de la legislación europea de privacidad y somos transparentes sobre qué modelo trata cada dato. En procesos sensibles podemos mantenerlo todo dentro de tu propio entorno. Tendrás una imagen clara del flujo de datos antes de que nada se ponga en marcha, no escondida en un anexo.
Diseñamos contando con esa posibilidad desde el principio. Todo lo que tiene consecuencias reales pasa por una persona antes de salir. Cada automatización registra sus acciones para que un error se pueda rastrear y corregir, y monitorizamos el rendimiento después del lanzamiento. El objetivo no es un sistema infalible, sino un sistema cuyos errores sean visibles, pequeños y reversibles.
La auditoría de procesos lleva de una a dos semanas. La primera automatización funcionando suele llegar entre dos y cuatro semanas después, según la complejidad. Así que en aproximadamente un mes no estarás mirando una presentación: estarás mirando algo funcionando con tus propios datos.
Cuéntanos tu proyecto en una consulta gratuita y volveremos con un plan concreto y un calendario.
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